Documento de Presentación

La república del nuevo milenio (Ciencia, Justicia y Trabajo)

La Masonería y la República Moderna

A través de la historia existe una relación directa entre la masonería y la República moderna. Lazos unidos desde sus comienzos.

Las Constituciones de Anderson, inicio de la moderna masonería especulativa, redactadas por el pastor James Anderson y Jean Théophile Désaguliers, que fueron aprobadas y publicadas en 1723, formalizaron la unión de distintos movimientos del pensamiento que se gestaban en paralelo.

El inglés Francis Bacon (1561-1626) ya había proclamado la preeminencia de la investigación científica y René Descartes (1596-1650) había lanzado su revolucionario “pienso, luego existo”.

Estas dos corrientes laicas, el empirismo y el racionalismo, dominaban el pensamiento filosófico. Unidas fueron base del Iluminismo y la Masonería, tal vez su mayor exponente. En el interior de esta última encontraron amparo los librepensadores, que dieron origen a la Ilustración y comenzaron a imponer, a nivel del pensamiento, una concepción laica y antropocéntrica.

Charles Louis de Secondat, Señor de la Brède y Barón de Montesquieu, planteó la división de poderes como un equilibrio para la república: “En cada Estado hay tres clases de poderes: El Poder Legislativo, el príncipe o el magistrado hace las leyes para cierto tiempo o para siempre, y corrige o deroga las que están hechas. El Poder ejecutivo, hace la paz o la guerra, envía o recibe embajadores, establece la seguridad y previene las invasiones y el Poder el Judicial, castiga los crímenes o decide las contiendas de los particulares”. Montesquieu fue iniciado el 12 de mayo de 1730 en la logia “Horn” de Londres.

La República moderna fue basada en la división de poderes y elementos tales como la periodicidad en los cargos, la publicidad de los actos de gobierno (contra el secreto de Estado), la responsabilidad de políticos y funcionarios públicos, la separación y control entre los poderes, la soberanía de la ley, el ejercicio de la ciudadanía en la elección y dimisión de los cargos, la práctica del respeto, y no la intolerancia, con las ideas opuestas, la igualdad ante la ley y la idoneidad como condición de acceso a los cargos públicos.

Estas ideas renovadoras fueron, en parte, aplicadas por el Hermano Federico II de Prusia, quien puso en marcha la primera Monarquía Constitucionalista. Basando también el ideal de la primera democracia republicana moderna que se concretó en los Estados Unidos de Norte América. Ideas que 25 años después se hicieron eco con el lema de Libertad, Igualdad y Fraternidad en la Revolución Francesa y fueron difundidas por todo el mundo occidental siendo la base fundamental de la emancipación americana.

Desde entonces y sobre los fuertes basamentos establecidos por los principios de Igualdad, Libertad y Fraternidad, el concepto moderno de democracia ha crecido hasta convertirse en una aspiración compartida por miles de millones de seres humanos a lo largo y ancho del globo. Del mismo modo constituye el deseo de otros tantos que aún no gozan de los derechos que esta promete.

La masonería no es la artífice del concepto moderno de democracia, no obstante fue el contenedor que permitió que muchos de sus miembros ”libres pensadores” tuvieran el ámbito para desarrollarse y una red mundial incipiente para difundir sus ideas.

La república moderna es un modelo pensado hace 300 años con la problemática del momento y para salir del despotismo monárquico y proteger a la sociedad de las tiranías. En fin defender al Hombre del Estado

Es sabido que con el pasar de los años y los avances tecnológicos la situación de la humanidad ha cambiado. Aunque no conozcamos un modelo más justo de gobierno, resulta evidente que los sistemas de gobiernos actuales están en jaque en todo el globo terrestre.

Así como los grandes avances y cambios políticos de fin del siglo XIX y principios del siglo XX fueron causas de la primera revolución industrial. Nuestro mundo se encuentra, como nunca, sumergido en una nueva revolución tecnológica que como entonces pone a prueba a toda humanidad. La primera revolución industrial remplazó el trabajo manual por la máquina. Desaparecieron viejos empleos para generar nuevos puestos de trabajo, que agrupó millones de individuos alrededor de los centros de producción. Se revitalizaron las ciudades. Estas crisis fueron el alimento para el nacimiento de distintas ideologías políticas implementadas en distintos estados en el siglo XX y hasta la actualidad. 

La República y el Trabajo

La lucha por los derechos del hombre y del trabajo se ven reflejadas en las distintas constituciones o cartas constitutivas de los Estados y sus cambios evolutivos a través del tiempo. La incorporación a las constituciones de los derechos sociales, nacida con la constitución Mexicana de 1917, reflejada también en el Tratado de Versalles en su Artículo 427 en 1919, estableciendo principios universales y esenciales de los trabajadores y la República de Weimar (Alemania) de 1919, reforzada en la constitución española de 1931, fueron la expresión de los lineamientos del denominado “constitucionalismo social”.

En la Argentina, en el año 1949, durante el gobierno de Juan D. Perón se reformó la Constitución Nacional y se incorporaron los llamados derechos del trabajador. La misma no fue reconocida y fue derogada por la llamada Revolución Libertadora de 1955. Posteriormente en 1957 se realizó una nueva reforma constitucional en la que se incorporó el Artículo 14 bis (Asamblea Constituyente, Santa Fe). Artículo que aún hoy sigue generando pujas entre los distintos actores de la política argentina. Si bien un nuevo intervalo nefasto trajo el golpe de estado de 1976, desde el año 1983 con la vuelta a la democracia, la Argentina sigue en búsqueda, con idas y vueltas, de dar cumplimiento a lo expresado en el Artículo 14 bis de nuestra Constitución Nacional.

Para nuestra Orden el trabajo debe ser libre, como debe serlo la industria y el comercio. Pretende buscar relaciones fraternales entre todos los hombres y el intercambio del conocimiento adquirido. Estos conceptos están contenidos en el artículo 14 bis, que fue de avanzada sobre las cuestiones sociales. Pero aún está en camino de cumplirse.

Sin haber alcanzado las aspiraciones expresadas en nuestra constitución se agrega la problemática, de que estamos entrando en nuevo mundo, “el mundo global”. Constantemente esta nueva revolución tecnológica y su automatización, hace que desaparezcan tanto los trabajos manuales, proceso heredado de la revolución anterior, y los trabajos intelectuales (empezando por empleados de maestranza, administrativos, empleados de comercio, cajeros, conserjes, etc. siguiendo con los profesionales: incluyendo abogados, contadores, médicos, informáticos, etc.). Lo expuesto no es el futuro lejano, está sucediendo en algunos países donde el trabajo intelectual está siendo remplazado por máquinas que trabajan por medio de algoritmos de la inteligencia artificial.

La informática, la robótica y la electrónica, están revolucionado nuestra forma de comunicarnos, nuestras costumbres y por supuesto impactando en el mercado laboral, eliminando infinidad de trabajos tradicionales y la creando otros. Por primera vez en la historia la tecnología está eliminando más empleos de los que genera y los nuevos empleos requieren de una capacitación tecnológica distinta a la actual, impactando a su vez en los sistemas educativos de los Estados.

Nuevos trabajos, nuevas profesiones, con un formato más creativo y con un espíritu de investigación, son los que demandará esta nueva sociedad que se está gestando. Si tenemos en cuenta que hay aproximadamente 7.347 millones de habitantes en el planeta, (datos del 2015) y que las grandes diferencias sociales, (educación, salud, oportunidades de desarrollo, etc.), en vez de achicarse tienden a extenderse. La crisis social también se expandirá. 

El Mundo Digital. La Comunicación y las relaciones Humanas

El llamado mundo digital se refiere a las actividades que realizamos los seres humanos en la red, por ejemplo comercio electrónico, la educación, las redes sociales, etc.

Asistimos a una revolución tecnológica en la comunicación de la información, estamos inundados de datos, que en general no sabemos manejar y damos como ciertos porque estamos acostumbrados a los diarios del siglo pasado y sus protocolos de chequeo de la información.

Hoy las fuentes de la información son varias y difusas, es común ver a los medios tradicionales levantar la información de “las redes sociales”. Si bien es un fenómeno interesante, hay que entender que las redes sociales pueden ser también manipuladas, muchas veces pueden tener la conducta de la “masa”. Por esto es necesario que el ser humano sea formado con un pensamiento crítico y con capacidad de discernir, enfocado en el nuevo esquema de relaciones “interconectadas”.

El hombre está aprendiendo a vivir en un mundo interconectado para el cual no estaba preparado y se lo encontró. El descubrirlo es una experiencia de prueba y error. Si bien en 1958 los laboratorios BELL implementaron el primer MODEM, que permitió trasmitir datos por una línea telefónica simple, recién para el año 1991 se crea la World Wide Web (WWW) “red informática Mundial, que ya en el año 1992 tenía un millón (1.000.000) de usuarios. Si bien en sus comienzos alcanzó a un primer grupo de usuarios por medio de las computadoras, estos empezaron a incursionar en las comunicaciones y en el comercio. Pero en el año dos mil siete (2007) con la aparición de los Smartphone (dispositivos móviles), los cuales llegaron rápidamente a casi todos los habitantes, independientemente de su clase social, la explosión del comercio electrónico se expandió exponencialmente y junto con esta la vida online.

Desde el millón de usuarios en el año 1992, pasando por mil millones en el 2005 y dos mil cuatrocientos millones en el 2012, actualmente se calcula que hay tres mil seiscientos millones de usuarios en la red. En nuestro país la suma es de aproximadamente 30 millones de personas, casi el 70 % de la población.

Existe hoy un mundo digital en el cual estamos insertos, hacemos operaciones comerciales, pagamos nuestras cuentas y podemos estudiar, hacer nuestros trámites por Internet y sobre todo socializar. Las redes sociales son los medios más utilizados por los seres humanos para relacionarse. Tal es el efecto de las mismas, que las empresas y los políticos las utilizan como un medio mucho más efectivo que los tradicionales para realizar sus campañas.

La organización de los Estados, en sus tres poderes, no estuvo a la altura de las circunstancias y aun hoy está luchando por adaptarse. Un ejemplo de ello es el intento de los Estados para ir hacia un gobierno electrónico. 

Gobierno electrónico: Necesario, ¿pero es suficiente?

El Centro Latinoamericano de Administración para el Desarrollo (CLAD), organismo regional reconocido por Naciones Unidas, presentó en el año 2007 la “Carta Iberoamericana de Gobierno Electrónico” que define al gobierno electrónico de la siguiente manera: “El Gobierno Electrónico es el uso de las tecnologías de la información y de la comunicación, en los órganos de la Administración Pública, para mejorar la información y los servicios ofrecidos a los ciudadanos, orientar la eficacia y la eficiencia de la gestión pública e incrementar sustantivamente la transparencia del sector público y de la activa participación de los ciudadanos.”

La misma es resultado del consenso alcanzado por los gobiernos iberoamericanos y define un nuevo paradigma centrado en el ciudadano y su derecho al Gobierno Electrónico.

Si bien los distintos documentos generados por el (CLAD) buscan un camino hacia el derecho del ciudadano y su participación en las decisiones públicas, no solo es un largo transitar sino que los cambios son tan lentos, que generan en la ciudadanía la sensación de insatisfacción respecto a estos nuevos derechos por parte del Estado. 

La República en el nuevo milenio

El modelo de República y hasta la idea de Países está en duda.

Los Estados están en deuda con la ciudadanía. No es solo un problema local, sino que está globalizado. Los ciudadanos sienten que sus dirigentes están enajenados y no pueden resolver sus problemas cotidianos. La crisis de credibilidad afecta a todo el sistema tanto al poder ejecutivo, al legislativo, como al judicial. En este último es tal, que las decisiones de los magistrados del poder judicial, se encuentran siempre sospechadas de falta de imparcialidad. Es cada vez más habitual escuchar en la opinión pública que los magistrados especulan y actúan según el momento político, dando la sensación que siempre es complaciente con el poder de turno. ¿Será que la relación de los recursos para el funcionamiento del poder judicial está muy atado a los otros poderes? ¿Cómo puede lograrse realmente la independencia de los poderes?

Por otra parte la falta de tolerancia social y los bajos valores éticos, hacen que los individuos cuestionen cada situación pública que esté por fuera de sus creencias y posiciones, propagando opiniones poco mesuradas de manera rápida, ya sea por los medios masivos tradicionales, como a través de las nuevas tecnologías.

La democracia representativa se basa en la imposibilidad de que todos podamos tomar las decisiones por lo que una proporción de representantes, los legisladores, sancionan las normas que nos rigen y con las mismas marcan el camino a seguir. Sin embargo lo hacen lejos de sus hogares y lejos de sus grupos de pertenencia (sus votantes). Hoy, con las nuevas tecnologías podría buscarse la forma de que los mismos accedan a sus recintos desde su lugar de origen, permitiendo-les no perder el contacto directo de sus representados. Sumando a esto, podría definirse una manera de que el ciudadano pueda tener voz y voto directo sobre algunas cuestiones públicas, utilizando plataformas que lo permitan simplemente desde su dispositivo móvil. Aumentando así su soberanía.

En referencia al Poder Ejecutivo hay avances incipientes en el modelo del gobierno electrónico y abierto. Pero aún el pueblo, como soberano que es, está muy lejos de poder controlar cotidianamente sus acciones y tomar decisiones inmediatas de ajuste de gestión.

Para que esto sea posible es necesario nuevamente repetir lo que nuestro H.’. Domingo Faustino Sarmiento señaló a fines del siglo XIX “Hay que educar al soberano”. 

Un nuevo mundo está naciendo

Un nuevo mundo está naciendo y pone en evidencia la obsolescencia de los actuales sistemas de gobierno y la relación Estado-Ciudadano. Es indispensable que sea racionalmente analizado, para idear modificaciones o alternativas que permitan bajar el nivel de crisis y busquen establecer un estado de armonía social.

Este nuevo esquema de relaciones humanas y su modelo de organización, apenas incipiente, o saliendo del cascarón, es una cuestión para pensar muy seriamente.

Hace 300 años la masonería, estuvo a la vanguardia de las nuevas ideas y cobijó en sus filas “libres pensadores”, que sin duda marcaron el modernismo y forjaron la idea del Progreso en la Humanidad. Posteriormente, fue dejando paso a las organizaciones políticas profanas, que tomaron en parte estos ideales y de alguna u manera implantaron, con mucho esfuerzo, el sistema más justo posible de gobierno, la república moderna, con la democracia representativa.

Esta nueva crisis nos pone nuevamente en el desafío de trabajar, para intentar, aportar ideas que contribuyan a buscar una forma de gobierno, que satisfaga los desafíos del futuro y manteniendo los valores que la Masonería pregona y difunde. 

Esto Queridos H:.H:. es uno de los desafíos de los masones de este siglo

Seguramente existen otros aspectos e incluso los mencionados, admiten otros puntos de vista y facetas. Por eso estas jornadas aspiran a que los hermanos reflexionen, elaboren trabajos y los presenten, con el objeto de definir los desafíos y si es posible proponer caminos a seguir.